La Infertilidad como oportunidad de crecimiento personal

Queridas y queridos, hoy os traigo una joya, un texto que ha escrito para vosotras y vosotros Gabriela Cunha, os suena? Gabriela es PsicoTerapeuta en PsicoFertilidad Natural, (centro que tengo el placer de dirigir y del que formo parte como Embrióloga) además Gabi y una servidora, junto con la psicóloga Silvia Montero, hemos escrito un libro recientemente, que habla de las emociones y de nuestras historias vividas, en realidad es eso, un libro de historias…. Que se llama “La (In)fertilidad del Alma”.

La infertilidad como oportunidad de crecimiento personal

Como veis tenemos mucho en común y llevamos un camino recorrido de muchos años de experiencia y de vida… y lo más importante, Gabi es MI terapeuta, y doy fe que todo lo que dice y hace, sirve, sirve mucho….

Y los pensamientos que ha derramado sobre el papel (Word en tiempos modernos), no tienen desperdicio ninguno!!!!!

Psicosomática clínica humanista en la infertilidad

Muchas y muchos me preguntáis cómo puede ser que un trauma, o un duelo no resuelto, o cualquier emoción pueda afectar a nuestro cuerpo, pues bien, Gabi lo explica maravillosamente bien desde la perspectiva de la psicosomática clínica humanista.

Y nos habla de las OPORTUNIDADES, de cómo aquello que nos pasa no tiene por qué tener solo una cara de una moneda, no, todo, hasta el dolor más profundo tiene dos caras, siempre…

Porque como os he dicho muchas veces, todo ocurre para algo, y todo tiene una razón y todo tiene una consecuencia, por supuesto… y por supuesto, también en la Infertilidad!!!

La infertilidad es un síntoma más, solo es eso, un síntoma al que deberíamos “escuchar”…. pero mejor os dejo con las palabras de Gabi y, de verdad, leed cada una de las frases con atención, releer el texto, porque descubriréis en cada lectura algo nuevo, hay MUCHA información dentro de estas frases y estoy segurísima que os van a ayudar, primero, porque hablan desde la experiencia de personal, pero además porque también desde la experiencia profesional.

Os dejo con ella:

¿Eres consciente de tus verdaderas oportunidades?

“Rumiando pensamientos sobre las oportunidades, me viene a la mente que es muy habitual en consulta escuchar a las parejas o las mujeres  hablar de “oportunidad” “tenemos una oportunidad de que salga bien” “es nuestra última oportunidad”   “se nos acaba el tiempo y las oportunidades”.

Me ronda mucho en el pensamiento estas palabras, estas frases y toda la carga emocional que llevan detrás, una mochila grande y pesada que se ha ido llenando de lágrimas, decepciones, desilusiones, esperas desesperantes, fracasos, juicios y prejuicios, obligaciones y deberes, frases lapidarias como “si no sirvo para ser madre no sirvo para nada” “me muero si no lo consigo” “¿qué van a decir de mi si no tengo hijos, qué soy?” “si no soy madre no soy mujer” ”esto es un castigo por algo que hice…” y así podría seguir horas y horas reproduciendo frases durísimas.

Y estáis en mi mente, con vuestras mochilas… con ese comienzo de camino juntos ya que el peso, cuando se reparte, pesa menos o como dice un viejo proverbio Sueco Una desgracia compartida es la mitad de la pena.

Entonces nuestro primer paso juntos consiste en revisar las heridas, una a una, ver que tan profunda es su huella y cuanto  “pesan” en la mochila ampliando  la mirada todo lo que, en ese momento, nos es posible.

Paso a paso  y como se suele decir en los procesos terapéuticos, vamos pelando las capas de la cebolla (Comparación de los más acertada por las lágrimas que suelen acompañar)  profundizamos casi sin darnos cuenta hasta llegar a descifrar ese lenguaje encriptado que encierran los síntomas físicos y nos abrimos a una nueva perspectiva, abrirnos a entender el síntoma físico (diagnosticado, por ejemplo,  como ovario poliquístico, endometriosis, etc. Etc. ) Como una expresión de nuestro ser.

Decimos, repetimos y seguiremos haciéndolo que el cuerpo habla lo que el alma no puede expresar. Es en ese momento de apertura en el que introducimos un lenguaje nuevo, una manera diferente de escucharnos quizás por primera vez, escuchar lo que el cuerpo me dice, lo que el alma me pide, el “para qué” de todo esto que me ocurre.

No es fácil, lo sé, nunca dije que lo sea y aquellos que han leído nuestro libro saben de qué hablo.

Sé en mi propia piel que no es nada fácil, sé que incluso dejamos de sentir cuando el dolor es tan grande que no nos cabe en el alma y ésta, no para de gritar con un silencio ensordecedor. La sensación de injusticia nos inunda ya que el dolor nunca es justo para quien lo sufre y da igual si le llamamos dolor físico, mental o emocional.

Pero a pesar de lo difícil, de lo duro, de parecer imposible de transformar, se puede, eso también lo sé y es en ese preciso instante de apertura donde damos el primer gran paso para descifrar, comprender y conectar con nuestro cuerpo y alma.

SI, se puede hacer de ese dolor una oportunidad. De ese peso en la mochila en una oportunidad.

Finalmente valoramos la realidad y reaccionamos ante ella en función de nuestra interpretación de la misma, del juicio y valor que le damos. Podemos sentirnos las personas más desgraciadas de la tierra y maldecir y llorar mares, todo esto es lícito, tenemos todo el derecho de hacerlo y es preciso (vale la pena sacarlo).

Expresar nuestro enfado, rabia y frustración pero después, una vez vaciado el veneno, podemos también darnos la oportunidad de cicatrizar esa herida, de ver el para qué de lo vivido, de darle un sentido y esto implica tomar una decisión cargada de valentía. Es un compromiso para con nosotros mismos.

Nuestras vivencias dejan huellas en forma de emociones y éstas subyacen a los síntomas. Se manifiestan en “enfermedad” para hacerse evidentes ya que estamos demasiado ocupados generalmente para hacer caso a un simple aviso, a un dolor leve lo atendemos con un analgésico y si desaparece no le prestamos la más mínima atención…pero si va más allá, entonces nos obliga a detenernos y mirar o lo que es mejor, observar, escuchar y entender, aceptar y transformar.

Hipócrates afirmaba que “El cuerpo crea una enfermedad para curarse” y de ahí nació una pregunta ¿para curarse de Qué? – “De algo de lo que aún no tenemos conciencia” pero si tenemos la oportunidad de VER.

Y podemos abrir bien lo ojos y VER a través de nuestras emociones, hablamos mucho de ellas y es maravilloso descubrir que tienen un fundamento biológico, si han leído bien, un Fundamento Biológico.

La emoción surge en un instante de inconsciencia, es un cambio que se produce en una fracción de segundo, es un Bio-Shock  que sucede en un lugar y un tiempo preciso. La manera de “descifrar” ese mensaje del cuerpo en forma de síntoma es retornar a la consciencia ese preciso instante. La emoción aparece de manera involuntaria, incontrolada y perfectamente adaptada a una situación exterior.

¿¿ Y dónde se encuentran las emociones, dónde se van a manifestar y expresar?? En el cuerpo!! Están en el origen de todas las decisiones impulsivas, proporcionándonos dirección ya que son generadoras de atracción o rechazo.  La emoción se instala en nuestro cuerpo manifestando sensaciones de calor en el vientre, tensión en la garganta, temblor en las manos o piernas, enrojecimiento de mejillas, dolor, irritación, etc etc etc.

Es decir que, la emoción es la que nos da el indicio de una función biológica satisfecha o no, de modo que al reconocerlas y atender a su señal en forma de síntoma tenemos la maravillosa oportunidad de transformar, de recolocar aquello que no está en coherencia con nosotros mismos o nuestra verdadera necesidad. Estar en coherencia implica que lo que pienso, lo que siento y lo que hago estén en total armonía y resonancia entre sí. Lo que provoca una emoción placentera claro, hemos satisfecho una necesidad biológica.

Creo que cuando el cuerpo da como síntoma un bloqueo para satisfacer una necesidad biológica como la de tener hijos tenemos la oportunidad de transformar esto en crecimiento, en mirar por ejemplo si ese embarazo que buscamos en realidad apunta más a cubrir otra necesidad como puede ser dar sentido a una relación de pareja, volvernos indispensables para alguien o llenar vacíos que nada tienen que ver con la maternidad o la crianza.

Tenemos la oportunidad de revisar si es que el bloqueo sintomático esconde un conflicto con la figura materna o si es que tengo tanto miedo al parto o a perder el embarazo que inconscientemente lo boicoteo.

Existen tantas posibilidades, somos tan complejos y maravillosos… a final de cuentas un síntoma no es más que la única manera en que nuestro cuerpo nos da un toque de atención, posibilitando que nos demos la oportunidad de VER, SENTIR Y ESCUCHAR nuestras voces internas.

Reconciliarnos con nuestras sombras, sanar viejas heridas y sobre todo aceptarnos, AMARNOS  y respetarnos.

Con todo el cariño que puedo, Gaby.”

Verdad que es genial!!!

Si es la primera vez que lo lees, quizá te quedes un poco en shock y no entiendas del todo lo que quiere transmitir (si nunca has oído hablar de esto) si es así, por favor, vuelve a leerlo, varias veces, y las piezas del puzle empezarán a encajar…. Porque todo encaja, siempre, todo encaja… y lo más sorprendente es que, nosotr@s lo sabemos, hay algo en el fondo de nuestra alma que nos dice que es así…. Esa intuición que es el inconsciente, nos dice que sí, que tiene sentido….

Y si sí has oído hablar de esto, has leído al respecto, por ejemplo al Dr. Sellam, al Dr. Dispenza, Enric Corbera… vuélvelo a leer también, seguro que descubres cosas nuevas en la segunda lectura, a mí me ha pasado!!

Gabi, gracias por esta joya, gracias por participar y ayudar con tus sabias palabras, gracias.

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