Necesitas una Fecundación in Vitro para quedarte embarazada: Testimonio

Hoy me he levantado con un regalo inesperado, he entrado en Facebook como cada mañana y lo primero que me ha aparecido ha sido un texto, acompañado de una foto. En ella se veía una ropa de bebé junto con una ecografía de una mujer embarazada, con un embarazo incipiente… me ha llamado la curiosidad, sobre todo por ser de la persona que es, y he empezado a leer…. Y el ver mi nombre me ha emocionado, pero leer todo el relato, finalmente me ha hecho llorar….

Necesitas una Fecundación in Vitro para quedarte embarazada

Y es que R. tiene ese don, expresa tan bien sus pensamientos y emociones, que siempre consigue emocionarme…

Ante lo que ha escrito, y lo que vais a leer íntegro, solo puedo que estar agradecida…R. GRACIAS desde lo más profundo de mi alma. Porque todos tenemos malos días, todos tenemos malas épocas, todos vivimos injusticias, y aunque tengas más nociones o conocimientos que otros sobre esto de las emociones, no dejan de afectarnos, y es justo por esto que cuando escribís estas cosas por Facebook, o me mandáis emails dando la maravillosa noticia, no deja de sorprenderme, la vida, nunca deja de sorprenderme, y espero que siempre sea así…

Justo esta semana nos llegó un email con un texto precioso, enriquecedor, acompañado de una foto de un bebé que no podía ser más guapo, y lo primero que me vino a la mente fue: Qué trabajo más maravilloso tengo… y es así, aunque a veces sea duro, aunque no siempre mis valientes consigan el embarazo… pero sigue siendo y será siempre maravilloso…

Y también es duro luchar contra el sistema obsoleto, contra los profesionales que se han quedado en el pleistoceno…no es fácil para vosotr@s, pero para mí tampoco… pero aquí está la recompensa, estas palabras de R. son la recompensa, esa bebé preciosa que tiene (con unos ojazos que echan pa atrás) es la recompensa. GRACIAS R. por ser tan generosa.

Os dejo con sus palabras:

“Enero del pasado año fue un mes extraño.

A pesar de tener asumido que difícilmente conseguiría un embarazo de manera divertida, y encontrarme fenomenal físicamente gracias al asesoramiento de la bióloga Toñi González de Psicofertilidad Natural… q me bajara el periodo justo el día de Reyes, me pareció una ironía cruel.

Además, el hecho de que una de mis grandes amigas del trabajo iniciara un nuevo proyecto en otro lugar, tampoco contribuyó a q iniciara el nuevo año con demasiada presencia de ánimo.

Quizá por eso, por primera vez en mucho tiempo, me dediqué más a hacer el amor que a buscar un hijo.

El 2 de febrero, tenía cita en la unidad de reproducción de un gran hospital de referencia. La ginesauria que buceó en mis entrañas, concluyó con desdén que sería prácticamente imposible que concibiera sin recurrir a la fecundación in vitro y me dio volantes para una batería de analíticas.

A pesar de q era un diagnóstico q imaginaba, escucharlo con tan poco tacto hizo que doliera más todavía. Así que cuando al día siguiente continuaba teniendo aquel manchado extraño q ya duraba demasiado y no acababa de ser una regla normal, deduje q para completar ese deprimente comienzo de año… tenía una infección… q otra cosa podía ser si no!???

Al salir de trabajar, paré en otro hospital diferente para que me recetaran el medicamento correspondiente. Llovía tanto como el día de nuestra boda y no veía el momento de volver a casa para darme permiso de autocompadecerme entre almohadas.

Coincidió que me recibió con una enorme sonrisa la misma ginecóloga q me había hecho varias pruebas de fertilidad meses atrás (y que cerraría el círculo ayudándonos el día del parto… pero eso aún no lo sabía, claro!). Entré en la consulta arrastrando los pies y bastante molesta por el hecho de que aquella mujer se tomara con tanta alegría las infecciones ajenas.

“Qué te trae por aquí esta vez?” Me preguntó sin dejar de sonreír. Le conté rápida y tristemente la visita a reproducción del día anterior, la sospecha de que tenía una infección… y comenzó a agitar en el aire el informe de la prueba q me había hecho la enfermera en el triaje.

“R!! Estás embarazada!!!!!”

Ella no podía parar de reír y yo de gritar como una loca. Me dijo que al ser un embarazo tan incipiente, no era raro q el día anterior lo hubieran pasado por alto en la ecografía.

No sé cómo conseguí volver a casa con semejante impacto, la verdad. Recuerdo que en la radio sonaba Color Esperanza (o quizá era Despacito!??), que las calles parecían mucho más grandes y que iba a tener una gran serendipia como regalo de aniversario para celebrar los diez años q llevaba junto a mi amor. Aunque la ecografía de la semana doce suele ser la más especial para las futuras mamás, guardo con especial cariño la de aquel 3 de febrero de hace justo un año, en la que no se veía nada… pero comenzaba todo…”

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