Primicia mundial: Primer extracto de mi libro sobre Fertilidad

Hola hermosas y hermosos,

Hoy quiero daros un regalo muy especial para mí…. Por si no lo sabéis estamos terminando de escribir un libro, un libro MUY especial, para ayudar a tantas parejas que no entienden qué les está pasando y sobre todo para entender qué nos está diciendo la vida cuando el bebé no llega. Y que tendrá muchísima información para ayudaros, pero lo que más ilusión me hace es que contará con muchos testimonios de las mujeres que han pasado por PsicoFertilidad Natural. Y hoy, os doy una PRIMICIA, uno de esos testimonios, y que me hace felizzzzzzzzzPrimicia mundial: Primer extracto de mi libro sobre Fertilidad

Testimonio extraido de mi libro

“Me gustaría explicar, primero que nada, cómo fue encontraros, y lo que significó para mí. Permitidme que me vaya un poco por las ramas, de acuerdo?

Os cuento la primera vez, hace ya años, que le comenté a una amiga, que es ginecóloga, que una compañera de trabajo había parido en la clínica Acuario. Mi amiga ginecóloga, a la que por cierto aprecio mucho, no me dejó ni acabar de hablar. Me cortó en seco con una violencia para mí desconocida en ella…”sí, claro, y parió en el agua, no?”.

Su tono y su gesto me causaron una impresión que aún hoy no he podido borrar. Yo me callé, pero por dentro me preguntaba: por qué tanto rechazo? Por qué esa cara de asco? A mi simplemente me había parecido curiosa esa posibilidad, ese planteamiento del parto, y quería comentarlo con mi amiga ginecóloga.

En ese momento me quedó muy claro que esas cosas no se comentan con las ginecólogas, que no se comparten impresiones, que es todo “callar i creure”.

Comprenderéis lo duro que es a veces seguir los propios instintos e intuiciones cuando parece que van en contra de lo “razonable”, cuando te sientes ignorante e inferior, y lo único que tienes de tu parte es tu cabezonería, tu excentricidad y tus “locuras”.

Conocer a Toñi, a Gabriela, a Cora, a tantas otras mujeres, me ha permitido, primero que nada, cambiar esas palabras por otras más positivas. Porque esa cabezonería es tesón, esa excentricidad era mi capacidad de escuchar mis verdaderas necesidades y esa locura no era ni más ni menos que mi voz interior. Cambia la perspectiva, cambian las palabras, y, en de?nitiva, cambia la vida.

Pero, cómo di con vosotras? Un tiempo antes de plantearme en serio quedarme embarazada estuve curioseando por internet sobre maneras “alternativas” de preparar el parto o la crianza. En aquel momento no pensaba realmente que pudiera necesitar “preparar” mi embarazo.

El caso es que, por proximidad del trabajo, me fijé en un lugar en Villena, Luna roja, donde supe por primera vez de la existencia de PsicoFertilidad Natural (PFN). La información se quedó ahí, archivada. Nada más. Pero, lo que son las cosas: intentamos e intentamos…y nada.

Pasaba el tiempo y nos entraron las prisas, en parte por los mitos de que con mi edad, la cosa pintaba mal. Decidimos hacernos pruebas de fertilidad en una clínica privada, porque, precisamente por mi edad, la vía pública se presentaba demasiado lenta. Lo que para mí significaba el tiempo, como lo vivía… Era todo como una especie de contrarreloj.

Con ese trasfondo en mi mente, no es de extrañar que los resultados referentes a nuestra fertilidad, y la interpretación y consejo de la profesional que nos atendió en la clínica, me sonaran a sentencia de muerte.

Igual suena exagerado. Bueno, el caso es que salí de allí llorando desconsolada. Es curioso porque mi pareja no salió de allí con esa sensación, fue capaz de filtrar la información con una lógica y sentido común que a mi me faltaban.

Pero quizás esa pequeña crisis me llevó a replantearme cosas: quería intentarlo de otra manera, aunque eso nos llevara más tiempo (que ironía, queriendo correr y luego decidir “frenar”). El caso es que, después de muchas dudas, decidimos dejar de lado de momento la vía de la clínica y seguir lo que dentro de mí sentía que debía hacer.

Y mi pareja me apoyó. Así que rescaté aquella información que había guardado en mi cabecita y contacté con Toñi. Comenzamos un proceso, podría decir, que no sabíamos adónde nos iba a llevar exactamente. Lo que pasa es que durante ese proceso han cambiado más cosas en mí de lo que me puedo empezar a imaginar.

De hecho, quizás, PFN ha sido un momento más en el proceso, en un proceso que continua, y del cual es una parte muy, muy importante.

Y en qué consiste ese proceso? Pues, tal y como lo veo yo ahora, en tomar consciencia de mí misma, de mi cuerpo, de sentirlo, y sobre todo, en responsabilizarme de mi propio estado de salud. Para mí ha habido algunas palabras, algunos momentos clave.

Uno fue cuando escuché a Gabriela decir que no te embarazas solo con los órganos reproductores, sino toooda: cuerpo, mente, alma. Me pareció un concepto bello, y tan cercano a mi verdad…

Qué bello es sentirse completa, que horrible es sentirse solo un útero, un trozo de cuerpo, ni siquiera un cuerpo entero. O solo una mente que ansía, un alma que sueña. Somos más que eso. Somos todo eso.

Otro momento muy importante para mí fueron las sesiones de Mindfulness con Toñi, en especial la “toma de contacto” con las emociones a través del cuerpo, con el dolor. Cambiar la manera de entender el dolor, la manera de sentirlo y vivirlo…hay un antes y un después.

Sigo trabajando en ello, poco a poco, porque como he dicho, esto es un proceso, y hay mucho que aprender de nuestro sabio cuerpo. En el camino me he enfrentado a algunas de mis resistencias, y eso me ha permitido experimentar, a través de una de las visualizaciones con Corina en el taller de Bioneuroemoción, un encuentro con la niña-lobo, un baile del alma que ha sacado sombras a la luz. Difícil para mí expresarlo con algo que no se acerque a la poesía.

Otro momento: el pipi-test positivo, y sí, eso también es poesía, y ni deciros la oleada de gratitud que me desbordaba, que aún me desborda, gracias, gracias y gracias. A todas, a mí, a la vida, al amor…uffff, serán las hormonas? Sí que me he ido por las ramas. Sea lo que sea, lo que haya de ser, gracias. Estoy segura que otro momento emocionante será ver materializado vuestro proyecto de libro, leerlo, y pensar que este proceso puedan vivirlo otras personas valientes y sabias, que se permitan una oportunidad, o dos, las que hagan falta, para ser ellas mismas y andar su camino”

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