SANA a tu niño interior antes de ser madre o padre

Hola querid@s míos!!!! Seguimos con los regalos, es más, he pensado que a partir de ahora voy a buscaros textos significativos, como hoy sobre el niño interior, textos impactantes, textos importantes, textos que os ayuden… y de vez en cuando os haré regalitos, os parece?

SANA a tu niño interior antes de ser madre o padre

Bueno, pues hoy quiero hablar de la infancia, de nuestro niño interior, de que lo que somos hoy es en parte consecuencia de lo que hemos vivido en la infancia, y no me refiero solo a aquello que recordamos o aquello de lo que somos conscientes, NO, también, y sobre todo, de aquello que no recordamos, que está en nuestro inconsciente…

Yo creo que no he conocido a nadie, por lo menos en consulta, que haya tenido una infancia perfecta, maravillosa o en la que no hayan pasado hechos traumáticos a nuestro alrededor. Porque no olvidéis que los bebés-niños son esponjitas que TODO lo absorben, todo!!! Lo bueno y lo malo… y no solo aquello que decimos, sobre todo aquello que hacemos!!!

Sanando el niño interior

Una vez hice un taller de nuestra psicoterapeuta de cabecera, Gabriela Cunha, se llamaba “El camino circular de la vida”, hablaba de la muerte y cómo la vivimos, cómo vivimos las muertes a nuestro alrededor, e incluso la idea de la nuestra propia.

Pues bien, vimos un documental sobre cómo los niños explicaban la muerte de sus abuelitos, por ejemplo… y aprendí mucho, porque, con todo el amor del mundo, insisto, con todo el amor del mundo, intentamos hacerles el menor daño posible a los niños (o han intentado hacer el menor daño posible cuando nosotros hemos sido niños), y cuando se muere un ser querido, en vez de decirles la realidad, que realmente es lo más sencillo y más sano, le damos mil vueltas y contamos muchas mentiras, que a la larga hacen más daño… todos habremos oído “El abuelito se ha ido al cielo”, “La abuelita se ha ido de viaje”, “El abuelito está dormido” “El tío estaba enfermó (o malito) y ha tenido que irse”…. Y así varias frases, según la imaginación que tengamos…

Pero y si nos ponemos en el otro lugar, en el del niño?
La próxima vez que ese niño vaya a irse de viaje, qué pensará?
Y cuando caiga enfermo o se ponga enfermo, se sentirá asustado, no? Porque tendrá que irse??
Y algo peor, cuando se vaya a la cama a dormir??

Entendéis lo que os quiero decir, no? A ver, yo no soy experta en duelo, hablo como persona que ha asistido a talleres, que se relaciona constantemente en consulta con el duelo, y que en su vida personal ha vivido algunas cosillas 😉

Y como os decía, en ese taller me di cuenta de que a los niños no hay que tratarlos como si fueran tontos, porque NO lo son, y podemos hacerles mucho daño, y no hablo solo del tema de la muerte…. Pero me he desviado de lo que quería hablaros, os quería trasmitir que lo que nos ocurrió en nuestra infancia es importante, MUCHO. Que aquello que pasó en nuestro hogar durante nuestra infancia (aunque nadie nos dijera nada), nos influyó aún más.

Y que si no está gestionado o solucionado, genera bloqueos emocionales, y esos bloqueos emocionales se somatizan, y provocan síntomas en nuestro cuerpo, entre ellos problemas de ovarios, útero, testículos…

Y como dice el texto que os dejo a continuación de Louise Hay, el mejor remedio es el AMOR, y todos tenemos a nuestro niño interior ahí, algunos con más heridas que otros, pero si tú sientes que está herido, lo sientes con el corazón, no con la razón, entonces ponte a ello, ponte a sanarlo, porque quien sabe si la razón de que ese bebé no llegue tiene el origen en tu propio niño interior o niña interior, no?

Os dejo el texto de Louise Hay:

“Tus padres hicieron lo mejor que podían hacer con el entendimiento y la conciencia que tenían. No podían enseñarte nada que ellos mismos no supieran. Si tus padres no se amaban a sí mismos, no había manera de que te pudieran enseñar cómo amarte.

No importa que tu infancia haya sido buena o mala: ahora, quien está a cargo de tu vida eres tú, y sólo tú.

Con amor abrazo a mi niño interior

El amor es el borrador más grande que hay, borra incluso las impresiones más profundas, porque el amor cala más hondo que nada. Si las impresiones de tu niñez fueron muy fuertes. Mírate a los ojos y ámate, y ama al niño que llevas dentro.

Cuida a tu niño interior. Es él quien está asustado. Es él quien sufre. Es él quien no sabe qué hacer. Ocúpate de tu niño. Abrázalo y ámalo y haz todo lo que puedas por satisfacer sus necesidades.

No olvides hacerle saber que, suceda lo que suceda, tú estarás siempre a su lado. Nunca le volverás la espalda ni te escaparás de él. Siempre amarás a ese niño.”

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